ROMA, ITALIA/ Producir al mismo tiempo alimentos y energía puede ser una de las mejores fórmulas para impulsar la seguridad alimentaria y energética de los países, reduciendo de forma simultánea la pobreza. Ejemplos específicos en África, Asía y Latinoamérica, así como en países desarrollados, muestran cómo superar las limitaciones e integrar de forma exitosa la producción de cultivos alimentarios y de los destinados a la producción de biocombustible.